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Las cuatro dimensiones

Las cuatro dimensiones
Cada uno de nosotros dispone de los recursos necesarios para tomar las decisiones coherentes con la dirección que quiere dar a su vida. Cada persona es única e irrepetible, como también lo son sus recursos, sus decisiones y, en definitiva, su existencia.

1.Dimensión física

El cuerpo es la parte más tangible, evidente y material de la persona y hay que tener cuidado, tanto interna como externamente. Este hecho nos exige un primer compromiso que nos lleve a alcanzar una relación más profunda y satisfactoria con nuestro cuerpo, sus necesidades y sus deseos.
Es esencial reconocer el cuerpo y atenderle bien: desde la alimentación, pasando por la práctica de la actividad física y para rodearnos de entornos de confortabilidad, tanto en el hogar como en la naturaleza, hasta incorporar también espacios de relajación y descanso, así como expresando un estilo propio mediante los colores, el movimiento, la ropa y el aspecto externo, todo ello siempre de acuerdo con nuestra esencia.

2.Dimensión emocional

Las emociones están permanentemente en nosotros, las identificamos pero a menudo no las gestionamos bien. Vivirlas con intensidad o ponderarlas es un arte que se puede aprender.

Muchas de nuestras emociones han sido reprimidas por nuestra cultura o tradición y no las hemos experimentado con plenitud. Otros, nos desbordan y nos sitúan en estadios de tristeza, de depresión, de cierre en nosotros mismos, de falta de valoración del valor de la vida …

La adquisición de la flexibilidad y la conciencia emocional serán las habilidades disponibles para evitar tener que someternos a emociones abrumadoras y desagradables. El compromiso con la dimensión emocional nos aporta la seguridad y la confianza necesarias para disfrutar de relaciones personales e interpersonales saludables.

3.Dimensión mental

Estamos tan acostumbrados a pensar de una manera automática y casi inconsciente que hemos terminado por perder la referencia del verdadero poder de nuestra mente. Y es que poca gente se para a reflexionar, ni siquiera por un momento, si la carrera de sus pensamientos le será realmente productiva. Y menos personas parecen estar dispuestas a admitir el extraordinario poder creador de las ideas.

El compromiso con esta dimensión implica abandonar ciertos hábitos mentales que nos limitan y nos hacen perder oportunidades. Si entendemos que los pensamientos crean la realidad, afrontaremos los cambios y los imprevistos con una actitud positiva que nos resultará más favorable a todos los niveles. Hasta que no puedas afirmar: «soy quien soy como consecuencia de mis elecciones» y «construyo mi futuro», en vez de pensar: «avanzo hacia mi destino»

4.Dimensión espiritual

La dimensión espiritual es muy sutil y une el cuerpo, el pensamiento y las emociones. Favorece un equilibrio que aporta una personalidad íntegra que da respuesta a un propósito individual y a unos principios universales. La espiritualidad es la conciencia superior del yo y, sin duda, se puede conseguir vivirla.

Nos puede inspirar el hecho de pensar que cada gota de agua es necesaria para formar un lago. Del mismo modo, cada persona es única e irrepetible y, las otras, son imprescindibles para completar el mundo del que forma parte. Todo está absolutamente conectado!

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